Extracto de remolacha roja y sus efectos en el cuerpo humano

16 sept 2025

Artículo original escrito por la Dra. Alyssa Bianzano, Universidad de Heidelberg, abril de 2025

Extracto de remolacha roja y sus efectos en el organismo humano

1. Introducción

La hortaliza de raíz Beta vulgaris rubra ha atraído recientemente mucha atención como alimento promotor de la salud. Es conocida por sus potentes efectos antioxidantes, antiinflamatorios y protectores vasculares, demostrados claramente por varios estudios in vitro y estudios in vivo en humanos y animales.

Especialmente como enfoque nutricional para ayudar a controlar las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, su popularidad está aumentando. En estudios en humanos, la suplementación con remolacha redujo la presión arterial, atenuó la inflamación, evitó el estrés oxidativo, preservó la función endotelial y restauró la hemodinámica cerebrovascular. Además, varios estudios han establecido que la suplementación con remolacha es eficaz para mejorar el rendimiento deportivo. (1)

En particular, la reducción de la inflamación podría representar una gran oportunidad para ampliar el uso de la remolacha roja en los ámbitos de la prevención y la modulación.

Este artículo esclarece los efectos beneficiosos de la remolacha sobre el organismo humano y el increíble potencial que podría tener en varias enfermedades causadas por la inflamación crónica.

2.  Química de la remolacha roja 

2.1 Compuestos potencialmente bioactivos

Los efectos beneficiosos de Beta vulg. para la salud se atribuyen en gran medida a sus compuestos bioactivos.

Especialmente debido a su alto contenido de nitratos inorgánicos. No se considera que el nitrato por sí mismo medie ninguna función fisiológica específica; sus efectos beneficiosos están más bien relacionados con su reducción a óxido nítrico (NO). La reducción a nitrito ocurre después de la absorción y la entrada en el ciclo entero-salival; suponemos que el 25 % del nitrato entra en este ciclo. Las bacterias salivales reducen el nitrato salival a nitrito. Sin embargo, el nitrito salival se reabsorbe en la circulación a través del estómago y allí se metaboliza a NO. (1)

La remolacha es una de las pocas verduras que contienen un grupo de pigmentos altamente bioactivos conocidos como betalaínas. Diversos estudios han informado de una alta capacidad antioxidante y antiinflamatoria en modelos in vitro y en modelos animales in vivo, lo que ha despertado interés en un posible uso de la remolacha para patologías clínicas caracterizadas por estrés oxidativo e inflamación crónica (en EII/SII, asma, síndrome de fatiga crónica, enfermedad hepática, artritis, Alzheimer, Parkinson, enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus y enfermedad renal crónica).

Las betalaínas pueden dividirse en betacianinas, como la betanina y la isobetanina, y betaxantinas, como la vulgaxantina I y II y la indicaxantina. (1)

Además, en Beta vulg. también encontramos cierta cantidad de carotenoides, ácidos ascórbicos y compuestos fenólicos, como flavonoides, ácidos fenólicos y amidas fenólicas. (1)

2.2. Beneficios de las betalaínas

Las betalaínas mostraron en modelos in vitro una regulación negativa significativa de moléculas inflamatorias como la ciclooxigenasa-2 (COX-2), la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS) y las citocinas inflamatorias IL-6 e IL-8. (7)

Los modelos in vivo mostraron una reducción de la apoptosis cerebral en individuos sometidos a una dieta rica en grasas tras cuatro semanas de tratamientos orales con indicaxantina. Este efecto puede explicarse por la disminución de la expresión de genes proapoptóticos y el aumento de la de genes antiapoptóticos, por la reducción de la neuroinflamación mediante la disminución de la expresión de genes y proteínas proinflamatorios y por la mitigación del estrés oxidativo mediante la reducción de las especies reactivas de oxígeno (ROS) y de nitrógeno.

En conjunto, las betalaínas, especialmente la betanina y la indicaxantina, presentan potentes efectos antioxidantes y antiinflamatorios, dirigidos a mecanismos clave como la reducción de las ROS, la supresión de citocinas proinflamatorias y la modulación de vías relacionadas con la apoptosis. (7)

2.3 Estructura química de los compuestos de la remolacha

La capacidad antirradicales libres de la betanina se explica por su estructura química, que contiene grupos hidroxilo y enlaces insaturados en el anillo de benceno. La betanina previene el daño oxidativo de las proteínas al inhibir la nitración del aminoácido tirosina. (7)

3. Efectos beneficiosos para la salud

3.1 Antioxidante

Está demostrado que la remolacha es un alimento funcional con función biológica antioxidante, debido a sus betalaínas (betanina) y otros componentes fenólicos. La capacidad antirradicales libres de la betanina se explica por su estructura química. (7)

Los estudios aportan evidencia de que la remolacha es una fuente excepcional de antioxidantes, que muestran una capacidad protectora significativa de los componentes celulares frente a la oxidación in vitro y, lo que es más importante, también in vivo. (1)

3.2 Antiinflamatorio

Los datos de varios estudios demuestran, mediante modelos in vivo, que el colorante rico en betalaínas, elaborado a partir de Beta vulgaris, reduce la producción de los mediadores inflamatorios TNF-a e IL-1ß. Las betalaínas también limitan los efectos del lipopolisacárido en macrófagos derivados de la médula ósea. El LPS activa NF-kB y aumenta los niveles de IL-1ß y TNF-a. (7)

En conclusión, las betalaínas de la remolacha roja, especialmente la betanina, pueden atenuar la inflamación mediante la inhibición de la vía de señalización de NF-kB y la reducción de las ROS a través de la activación de la vía del factor nuclear eritroide 2 relacionado con el factor 2 (Nrf2)/elemento de respuesta antioxidante (ARE). (8)

Pietrzkowski et al. demostraron en su estudio que las cápsulas orales ricas en betalaínas, en un contexto terapéutico, reducen el dolor y la inflamación en pacientes con osteoartritis. Tras un periodo de más de 10 días y una suplementación diaria de al menos 35 mg dos veces al día, los pacientes mostraron niveles séricos más bajos de interleucina-6 (IL-6), factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a) y una inhibición marcada de la actividad de dos quimiocinas: oncogén regulado alfa (GRO-alfa) y quimiocina expresada y secretada por linfocitos T normales regulada tras la activación (RANTES). (9)

La capacidad antiinflamatoria de la remolacha también parece mejorar la vasodilatación dependiente e independiente del endotelio en el antebrazo de pacientes con síndrome de Raynaud. (11)

3.3 Microbioma intestinal

Calvani et al. demostraron que la ingesta de zumo de remolacha roja producía una mayor abundancia de bacterias con efectos beneficiosos bien conocidos, incluidas Akkermansia, Oscillospira, Prevotella, Roseburia, Ruminococcaceae y Turicibacter, en comparación con el placebo. También observaron niveles significativamente más altos de nicotinato fecal y trimetilamina. (6)

4. Tratamiento potencial

4.1 SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE (SII)

El SII es un trastorno funcional del sistema gastrointestinal causado por una alteración de las vías intestino-cerebro. 

Los posibles mecanismos de la disfunción intestino-cerebro sugieren que una alteración intestinal primaria es la causa subyacente en algunos subgrupos. 

Los mecanismos subyacentes que podrían conducir al síndrome del intestino irritable incluyen factores genéticos, cambios posinfecciosos, infecciones crónicas y alteraciones de la microbiota intestinal. La alteración del microbioma intestinal suele provocar inflamación mucosa de bajo grado, activación inmunitaria y una permeabilidad intestinal alterada. Las anomalías en el metabolismo de la serotonina y las alteraciones de la función cerebral podrían ser factores primarios o secundarios. (4)

Otros datos también implican a la inflamación intestinal, la respuesta de las citocinas y el microbioma intestinal en la afectación inicial del intestino y, posteriormente, en las alteraciones cerebrales en el SII. (4)

Sin embargo, algunos estudios también han demostrado que factores psicosociales como el maltrato infantil y el trastorno de estrés postraumático se asocian con el desarrollo del SII en la edad adulta. Se sabe que el estrés aumenta la activación inmunitaria mediante citocinas proinflamatorias y NF-kB. 

También se sabe que ambos factores psicosociales promueven un fenotipo proinflamatorio al sensibilizar los sistemas del factor liberador de corticotropina y desregular el eje HPA. Asimismo, un eje HPA hiperreactivo podría contribuir a la hipersensibilidad visceral, también observada habitualmente en pacientes con SII. (5)

La ansiedad y los trastornos del estado de ánimo también son factores de riesgo bien establecidos para desarrollar SII posinfeccioso, con un riesgo similar al de un episodio grave de gastroenteritis infecciosa. Investigaciones adicionales sobre los trastornos del estado de ánimo señalaron la persistencia de la inflamación sistémica y neuroinflamación. 

Los estudios de resonancia magnética funcional en pacientes con SII han mostrado una respuesta elevada a los estímulos viscerales, con una mayor activación de la corteza cingulada anterior, la corteza prefrontal y el tálamo en respuesta a la distensión rectal. Estas respuestas también parecen estar moduladas por la ansiedad y la depresión. (5)

Los niveles elevados de interleucina-6 (IL-6) e interleucina-8 (IL-8), que se han detectado en pacientes con SII, afectan al metabolismo del triptófano y provocan un funcionamiento serotoninérgico (5-HT) anómalo. El funcionamiento anómalo de la 5-HT se asocia con una alteración de la motilidad intestinal y una mayor sensibilidad al dolor nociceptivo, síntomas que observamos habitualmente en pacientes con SII. (5)

Además, las muestras fecales de pacientes con SII y diarrea mostraron cantidades aumentadas de las citocinas interleucina 1β, interleucina 10, TNFα e interleucina 6. Asimismo, la concentración de estas citocinas parecía estar asociada con la frecuencia y la intensidad del dolor. (5)

También observamos una superposición del SII con la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, en las que se ha demostrado que el tratamiento con anti-TNFα mejora la función sensorial visceral y los sesgos de atribución positiva. Esto constituye una evidencia adicional de que los procesos inflamatorios del intestino afectan al procesamiento central de la información. (5)

 

4.2 Trastornos de salud mental

Osimo et al. encontraron niveles sanguíneos significativamente elevados de PCR, IL-3, IL-6, IL-12, IL-18, sIL-2R y TNF-a en pacientes con depresión, con tamaños del efecto de medianos a grandes. Estos resultados resistieron los análisis de sensibilidad para predictores psiquiátricos y de estilo de vida, la influencia de la asimetría, la influencia de los estudios de baja calidad y el sesgo de publicación. (13)

Además, Li et al. identificaron en su revisión sistemática y metanálisis más recientes una variedad de biomarcadores inflamatorios e inmunológicos. Estos son significativamente diferentes en adolescentes deprimidos en comparación con controles sanos. (16)

La PCR es uno de los marcadores inflamatorios más estudiados en el campo de la medicina. Se han encontrado niveles más altos de PCR de forma constante en varios estudios, incluso longitudinales, sobre la depresión.

A menudo precede al inicio de la enfermedad, lo que sugiere que la inflamación podría ser una causa y no simplemente una consecuencia de la enfermedad.

En apoyo de esta hipótesis, un análisis de aleatorización mendeliana de la muestra del Biobanco del Reino Unido descubrió que la IL-6 y la PCR probablemente están vinculadas causalmente con la depresión. 

Además, se ha descubierto que los niveles elevados de PCR periférica se correlacionan con sus niveles en el sistema nervioso central, con una fuerte correlación entre la PCR plasmática y la del LCR. (13)

El TNF-α es una de las principales citocinas proinflamatorias.

Es producida por células dendríticas y macrófagos, que durante una infección aguda producen IL-6 e IL-12. El aumento del TNF-α, la IL-6 y la IL-12 durante los episodios depresivos actuales aclara la naturaleza sistémica del estado inflamatorio, ya que muestra similitudes con la reacción inmunitaria ante una infección activa. (13)

Varios estudios sobre la IL-6 y la PCR/PCRas sí encontraron asociaciones predictivas entre los niveles de estos marcadores y la respuesta al tratamiento. Los estudios hallaron que los niveles basales se asociaban con una mejor respuesta a compuestos con características antiinflamatorias conocidas, como el infliximab y la ketamina.

Además, los distintos subtipos del trastorno depresivo mayor muestran diferencias en sus perfiles inflamatorios, como la IL-6 y la IL-1β en la depresión melancólica y la PCR en la depresión no melancólica. (14)

Los estudios también demostraron que un aumento de la inflamación en niños y adolescentes se asocia con una mayor probabilidad de depresión en el futuro. Las pruebas sugieren que las citocinas inflamatorias del cerebro pueden cambiar su estructura y función al alterar la neurotransmisión, la función del hipocampo, del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y del sistema simpático. 

Estos pueden provocar cambios en la cognición y dar lugar a síntomas depresivos. (15)

Estos resultados confirman que la depresión aguda es un estado proinflamatorio y respaldan la hipótesis de que las elevaciones de los marcadores inflamatorios en la depresión se deben a un desplazamiento hacia la derecha de la distribución de los marcadores inmunitarios. (13)

Y muestran una asociación bidireccional entre la depresión y los estados proinflamatorios, detectable desde las primeras etapas de la vida. (15)

5. Biodisponibilidad 

Para que un componente alimentario se considere beneficioso para la salud, debe ser biodisponible in vivo.

Observamos una alta biodisponibilidad del nitrato inorgánico presente en la remolacha roja, y existen informes de una absorción cercana al 100 % tras la digestión. (1)

Dado que la reducción del nitrato a nitrito está mediada por bacterias salivales específicas, escupir la saliva o someterse a tratamientos antibacterianos orales, como el enjuague bucal, puede disminuir la conversión de nitrato a nitrito. (1)

El alcance de la absorción de las betalainas es menos claro. Aún no se ha caracterizado hasta qué punto las betalainas se metabolizan y se transforman estructuralmente en metabolitos secundarios, pero esto debe tenerse en cuenta al examinar su biodisponibilidad. (1)

Los estudios sugieren que algunos de los compuestos activos de la remolacha se pierden o quizá se degradan durante la cocción y el procesamiento. En términos conceptuales, el tratamiento térmico, la exposición a agentes bacterianos, la acidificación, las condiciones de almacenamiento y el tratamiento en atmósfera modificada podrían afectar a la composición fitoquímica. (3)

Existen varios factores que afectan negativamente a la estabilidad de las betalainas, como las temperaturas elevadas, la luz, el oxígeno, los pH extremos, los iones metálicos y una elevada actividad del agua. 

La degradación térmica, en particular, supone un gran desafío al trabajar con productos a base de betalainas. Las betacianinas pierden estabilidad por encima de los 60 °C, mientras que las betaxantinas lo hacen ya por encima de los 40 °C. Durante el almacenamiento, la temperatura ambiente parece ofrecer una mayor estabilidad para los productos a base de betalainas.

En cuanto al pH, las betalainas suelen ser estables en el intervalo de 3 a 7. Las condiciones alcalinas las afectan negativamente.

El principal desafío para la aplicación de las betalainas en la industria es su inestabilidad frente a estos factores ambientales.

Las técnicas de encapsulación y adsorción son alternativas prometedoras para superar estas limitaciones y mejorar la estabilidad de los compuestos bioactivos. (7)

Entre los factores que mejoran la estabilidad de las betalaínas se encuentran el ácido ascórbico, el ácido isoascórbico y agentes quelantes como el ácido cítrico y el EDTA. La ß-ciclodextrina y la glucosa oxidasa también podrían ser eficaces, al absorber el agua libre y eliminar el oxígeno disuelto. (12)

Los derivados de betanina generados también podrían influir considerablemente en las bioactividades de los productos de B. vulgaris y utilizarse en diversas aplicaciones alimentarias, con nuevos posibles beneficios para la salud y propiedades colorantes. (12)

Los estudios mostraron una menor tasa de absorción, debido a un menor transporte epitelial, de las betalaínas de la remolacha roja en comparación con las betalaínas de otras fuentes, como el fruto de la tuna. Un trabajo reciente sugiere que las menores tasas de absorción se deben a diferencias en la matriz alimentaria. Esto indica que la biodisponibilidad de la betanina podría ser menor tras consumir remolacha que tras consumir otras fuentes de betanina. (3)

Aunque existen pruebas de la eficacia biológica de las betalaínas in vivo, en general parecen tener una biodisponibilidad muy baja, lo que podría afectar a su potencial terapéutico. Por ello, es esencial tener en cuenta que las interacciones entre las sustancias que constituyen la matriz natural pueden influir en la biodisponibilidad de las betalaínas de la remolacha roja. (7)

Un estudio in vitro con células Caco-2 mostró que la indicaxantina y la betanina se absorben a través del epitelio intestinal, pero de manera diferente. Mientras que la indicaxantina sigue una vía que no depende de transportadores de membrana, la betanina depende de ellos, lo que reduce su absorción. La absorción de la indicaxantina es más eficiente y su biodisponibilidad es mayor. La absorción de la indicaxantina no se vio afectada por la matriz alimentaria, a diferencia de la betanina. (7)

Un estudio realizado con voluntarios humanos mostró que las betalaínas alcanzaron su concentración máxima en el plasma después de la primera semana de consumir zumo de remolacha fermentado y en la orina después de la segunda semana de consumo. Esto podría sugerir que las betalaínas experimentan posiblemente una biotransformación secuencial. (7)

Otro estudio observó que una gran proporción de betacianinas de la remolacha experimentó fragmentación en el tracto gastrointestinal, incluida la desglucosilación y la descarboxilación. Además, parece que diversas bacterias intestinales intervienen en la transformación intestinal, por lo que podría existir una gran variación individual. (7)

6. Conclusión

La evidencia in vivo e in vitro demuestra que las betalaínas pueden reducir la inflamación. Como actúan eficazmente sobre distintas vías del proceso inflamatorio, presentan potencial para tratar diversas enfermedades relacionadas con fisiopatologías inflamatorias, como el SII.

Según los datos recopilados, la remolacha parece ser un alimento beneficioso para la salud, con diversos efectos favorables. Aunque los datos son prometedores, aún es necesario investigar mediante grandes estudios clínicos el efecto de la remolacha roja en enfermedades inflamatorias crónicas como el SII, la artritis, etc. No obstante, los datos recopilados indican claramente que la suplementación con remolacha es una intervención dietética económica, potente y natural en el ámbito clínico.

En cuanto a la biodisponibilidad, parece esencial crear un producto encapsulado para la suplementación mediante un proceso de producción cuidadosamente supervisado, especialmente en lo que respecta al calor aplicado durante la producción. También parece muy importante evaluar los factores que podrían afectar positiva o negativamente a la absorción e intentar excluirlos o incorporarlos al proceso de suplementación.

Si el producto se prepara de la manera adecuada, bajo condiciones estrictas, y se administra al paciente correctamente, considero que existe una gran posibilidad de utilizar suplementos de betalainas en un entorno clínico, lo que podría repercutir e influir en la medicina moderna de manera sostenible, ya que podríamos tratar la causa de la enfermedad, no solo los síntomas, y también prevenirla de una forma económica y con un riesgo absolutamente bajo.

La remolacha roja también contiene FODMAP, que pueden aumentar los síntomas en algunos subgrupos de personas con SII, pero es cuestionable que la cantidad contenida en un extracto de remolacha roja tenga algún efecto sobre los síntomas del SII. No obstante, podría ser beneficioso evaluar el potencial de los suplementos complementarios para facilitar la digestión y mejorar la absorción de los compuestos bioactivos.

Además, podría existir un campo potencial para prevenir los trastornos de salud mental o reducir sus síntomas.

La principal razón del gran potencial de la suplementación con remolacha es la falta de medicamentos que traten eficazmente los trastornos inflamatorios crónicos y los prevengan. Hasta ahora no existen, o solo hay unas pocas posibilidades, de tratar la causa subyacente o los mecanismos de esas enfermedades. Por lo general, la terapia depende de reducir los síntomas de una manera más o menos eficaz.

Dado que la incidencia de los trastornos de salud mental y de otros trastornos inflamatorios, como el SII, sigue aumentando y hasta ahora está generando un mayor interés en la nutrición y la medicina sostenibles y naturales, parece ser el momento perfecto para proponer soluciones prometedoras a las necesidades médicas de un determinado porcentaje de la población humana.

Los posibles beneficios de la suplementación con remolacha roja para la salud y la enfermedad

7. Fuentes

Los posibles beneficios de la suplementación con remolacha roja para la salud y la enfermedad, Clifford et al., Nutrients, abril de 2015, doi: 10.3390/nu7042801

El impacto de la matriz de los productos de remolacha roja y de la variabilidad interindividual en la biodisponibilidad de las betacianinas en seres humanos, Wiczkowski et al., 

Biodisponibilidad plasmática del nitrato y la betanina de Beta vulgaris rubra en seres humanos, Clifford et al., Eur J Nutr., febrero de 2016, doi: 10.1007/s00394-016-1173-5

Fisiopatología del síndrome del intestino irritable, Holtmann et al., The Lancet, octubre de 2016, DOI: 10.1016/S2468-1253(16)30023-1

El papel de la inflamación en el síndrome del intestino irritable (SII), Qin Xiang Ng et al., J Inflamm Resp., septiembre de 2018, doi: 10.2147/JIR.S174982

El consumo de jugo de remolacha influyó positivamente en la microbiota intestinal y la inflamación, pero no logró mejorar los resultados funcionales en adultos con COVID prolongado: un ensayo piloto controlado aleatorizado, Calvani et al., Clinical Nutrition, dic. de 2024

Betalainas: una revisión narrativa sobre los mecanismos farmacológicos que respaldan el potencial nutracéutico para beneficiar la salud, Martinez et al., Foods, nov. de 2024, https://doi.org/10.3390/foods13233909

Vesículas derivadas de las mitocondrias y perfiles inflamatorios de adultos con COVID prolongado suplementados con jugo de remolacha roja: análisis secundario de un ensayo controlado aleatorizado, Marzetti et al., Int J Mol Sci., ene. de 2025, doi: 10.3390/ijms26031224

INFLUENCIA DEL EXTRACTO RICO EN BETALAINAS EN LA REDUCCIÓN DEL MALESTAR ASOCIADO CON LA OSTEOARTRITIS, Pietrzkowski et al., 2007, https://scholar.google.com/scholar_lookup?journal=New. Med.&title=Influence of betalin-rich extracts on reduction of discomfort associated with osteoarthritis&author=Z. Pietrzkowski&author=B. Nemzer&author=A. Spórna&author=P. Stalica&author=W. Tresher&volume=1&publication_year=2010&pages=12-17&

(10) Aplicación terapéutica de las betalainas: una revisión, Madadi et al., Plants, sep. de 2020, doi: 10.3390/plants9091219

(11) «Vence» al resfriado: la suplementación con jugo de remolacha mejora el flujo sanguíneo periférico, la función endotelial y el estado antiinflamatorio en personas con fenómeno de Raynaud, Shepherd et al., J Appl Physiol., jul. de 2019, doi: 10.1152/japplphysiol.00292.2019 

(12) Deshidrogenación de betacianinas en extractos ricos en betalainas de remolacha roja (Beta vulgaris L.), Sutor-´Swiezy et al., Int J Mol Sci., ene. de 2022, doi: 10.3390/ijms23031245

(13) Marcadores inflamatorios en la depresión: un metaanálisis de las diferencias de medias y la variabilidad en 5.166 pacientes y 5.083 controles, Osimo et al., jul. de 2020, Brain Behav Immun., doi: 10.1016/j.bbi.2020.02.010

(14) Marcadores inflamatorios y resultados del tratamiento en la depresión resistente al tratamiento: una revisión sistemática, Yang et al., oct. de 2019, Journal of Affective Disorders, https://doi.org/10.1016/j.jad.2019.07.045

(15) Depresión e inflamación en niños y adolescentes: un metaanálisis, Colasanto et al., dic. de 2020, Journal of Affective Disorders, https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.09.025

(16) Diferencias entre la depresión adolescente y los controles sanos en biomarcadores asociados con procesos inmunitarios o inflamatorios: revisión sistemática y metaanálisis, Li et al., feb. de 2025, Psychatry Investig., doi: 10.30773/pi.2024.0295 

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